Lentes de adición progresiva elaborados con el sistema Free Form

Lentes progresivos

La importancia del diseño de la superficie

Hace 200 años Benjamín Franklin inventó los lentes bifocales para resolver o aliviar los inconvenientes que sufrimos los seres humanos a partir de los 40 años, la presbicia, este antecedente genético de los humanos que nos impide a partir de esa edad enfocar los objetos a diversas distancias. Hasta llegados los años 70, no se utilizaban sino monofocales para corregir una distancia y bifocales para escoger 2 distancias, de manera universal se colocaba en la parte superior del lente la corrección dióptrica para la visión lejana y en la parte inferior se escogía la distancia cercana que más necesitara el paciente, la cual en promedio era de 30 a 40 cm.

Estéticamente el lente presenta en la superficie una línea que divide las 2 áreas. En el año 1979 se lanzó el muy popular lente invisible (Blended), el cual no es otra cosa que los mismos bifocales, pero se le talla al molde en el cual se funde o elabora el lente una unión de las superficies eliminando la línea divisoria, con la misma tecnología en la cual se funden las curvas posteriores de los lentes de contacto rígidos, pero quedando con 2 superficies de poder distinto y que técnicamente son bifocales. Posteriormente se desarrolló el lente progresivo, que soluciona la problemática de los présbitas, este lente nos da, no solo el poder de lejos y cerca, sino también unos poderes que aumentan progresiva y positivamente como su nombre lo indica dando todos las medidas dióptricas que necesitamos para hacer foco en las diversas distancias.

De aquí nace otra dificultad técnica.
¿Qué hacer con todas esas aberraciones que provocamos al tratar de cambiar los radios de curvatura de esa superficie que era esférica pero que ahora no solo es asférica sino con muchos radios diferentes para buscar el foco deseado?

En ese momento se empieza a desarrollar la gran tecnología de los progresivos que tenemos hoy en día, para los que vimos a través de los años el desarrollo de estos lentes nos parece estar viviendo lo que hace 30 años para nosotros era ciencia ficción, lentes a los cuales se les pudo controlar a través del avance en los diseños del molde en la cual se funde el monómero para por la parte externa del bloque que nos da el efecto progresivo. Así los laboratorios pueden tallar por la cara interna del lente el poder calculado para determinar la receta, pero no olvidemos que el diseño viene por la cara externa y lo determina el fabricante que nos provee del bloque, siendo responsable por la calidad de esa superficie tan crítica en lo que estamos buscando. Cada fabricante tiene su diseño y lo patenta para su comercialización con diversos nombres.

Esto le crea a los laboratorios otro gran problema, los grandes inventarios, pues recordemos que para cada tipo de diseño hay que tener curvas base diferentes, adiciones, tipos de material, etc, lo que al final nos da una cifra cercana a 130 diferentes bloques por tipo de material y diseño, es decir que al lanzar un laboratorio al mercado un nuevo tipo diseño se tiene que aprovisionar de un alto inventario.

Pongamos un ejemplo, si se lanza un progresivo tipo A en materiales, CR-39, policarbonato, foto-cromático, para cada uno de estos se requieren al menos 5 curvas base combinadas con 9 adiciones de 1.00 a 3.00, nos da 45 diferentes ítems en cada material.
La nueva tecnología de producción free-form nos ha traído una solución a estos problemas.

Se van a fabricar lentes progresivos a partir de un bloque con base esférica en la superficie anterior, los cuales serán tallados con la maquinaria diseñada para tal fin, a partir de un software que contendrá el diseño con el cual queremos hacer el progresivo, este diseño nos será dado por los fabricantes que equivale a los mismos diseños que actualmente elaboramos pero con algunas ventajas, las cuales incluyen aumento de la posibilidad de ofrecer muchos más diseños de progresivos por el mismo laboratorio con mucho menos inventario, pasando de 45 items por material y diseño a solo 5 o 6, una vez estos fabricantes de progresivos nos faciliten los diseños de forma electrónica. El resultado final es un lente elaborado en los laboratorios que tienen que montar una línea de producción aparte a la actual para poder controlar lo que las máquinas que generaron y pulieron esa sofisticada superficie progresiva por la cara interna lo hayan hecho correctamente, luego hay que marcar las zonas con equipos de clasificación adecuados, pues recordemos que todo ese trabajo de control y clasificación no es necesario hacerlo con el método actual pues ya viene revisado y clasificado por el fabricante.

Con la facilidad de tener muchos diseños de forma electrónicaOS los laboratorios podrán ofrecer muchas más opciones de tipos de progresivos, pero no nos debemos confundir con estas innovaciones, el lente producido por método FREE-FORM será mejor, siempre y cuando los lentes sean elaborados con alta calidad y con mejores diseños de la progresión de dicha superficie.

Así por ejemplo, si clasificamos los progresivos, por categorías de acuerdo a lo avanzado del diseño, de categorías 1ª a 5ª , siendo la categoría 1ª la mejor, el desempeño para el paciente de la 1ª categoría producida con el método convencional es mucho mejor que la 2ª categoría elaborada en sistema free-form. En igualdad de diseños 1ª con 1ª categoría, o 2ª con 2ª será mejor los elaborados con free-form siempre y cuando se procesen con alta calidad, cuyo control deberá hacerse en el laboratorio que lo procesa y no como el método convencional en el cual la calidad de la superficie en cuestión (la de la progresión), viene ya clasificada y controlada en su calidad por el fabricante.

En cuanto a los diseños personalizados debemos tener en cuenta que para tener esta característica se le deben tomar a los pacientes no solo las medidas que normalmente se requieren como datos de DP, tamaño de montura Rx etc, sino se debe realizar la toma de los movimientos oculares con un instrumento destinado para tal fin, luego enviar esta información al laboratorio, el cual deberá tener un DISEÑO para cada uno de los probables movimientos que realice este paciente como hábito al leer. Por lo tanto ¡NO TODOS LO LENTES ELABORADOS POR EL SISTEMA FREE-FORM SON PERSONALIZADOS!. El método FREE-FORM sÍ permite tener diseños personalizados, siempre y cuando quien ordena los lentes al laboratorio tenga el instrumento destinado a tal fin, envíe la información al laboratorio que obtiene y que este laboratorio tenga los muchos diseños de los movimientos de los ojos del paciente para adaptarlos al más apropiado. En la actualidad hay algunos fabricantes ofreciendo este instrumento, como la compañía Essilor, quienes prestan el servicio bajo el nombre de progresivo Varilux IPSEO.

El sistema free-form es el sistema del futuro pero es muy importante saber qué podemos esperar de el sin crear falsas expectativas que puedan confundir y se dañe el prestigio del método que esperamos nos de muy buenos resultados a fabricantes, laboratorios, especialistas y pacientes

TEODORO TARUD OD.
teodorotarud@labocosta.com

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